Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

25 sept. 2017

Guateques

Pasas página y, en la impar, otra muesca más del bestiario de la revolución de las risas que todos... o, qué empeño, españoles... hemos construido bebiendo de las ubres del estado del bienestar.
Los tipejos... un leninista sin barba, el playboy de la comuna hippie ibicenca, la voz solemne del payaso de las ondas goebbelianas y un don nadie -siempre hay un tonto útil... que comparten un gintonic, bebida moderna (de mierda) que no irrite sus culitos finos, forman parte del elenco que ha tejido la gran mentira que recorre este terruño del noreste de España de cuyo nombre no quiero ni acordarme.
A un trillón de euros la copa, brindan por los éxitos que se cuentan desde el frente, donde su soldadesca afrenta al enemigo con un inmenso arsenal de odio.
Barato odio... no como la Citadelle que te estás arreando, eh, zopenco; ¡ojalá se te atragante!
Te dicen que son amigos, que todos tienen derecho a rebajar tensiones, que la nuestra es una revolución de buen rollo, pacífica, cómica. Somos los buenos, y delante está el facherío, el antiguo régimen de cánticos en las escuelas y adhesión inquebrantable al régimen. La puta democracia, ¿entiendes?... y desechan la instantánea; si acaso, la envidian, y se imaginan dentro de un par de sábados noche, ellos, sustituyendo a los héroes... posesión de ultracuerpos... y degustando esas copas entre risas y tiparracas con wonderbra.
En el país de la Ítaca... en la ciénaga del mátrix... el soma se prescribe sin receta médica.
Los chulapos barretinados que se están bebiendo un cubalibre en copa redonda a vuestra salud son el mejor ejemplo del golpe de estado fetén que se está produciendo en las calles nuestras, alimentado por la nomenklatura marxistoide de todos los rincones que, sabia en refranes, aguarda pescar su dictadura del proletariado entre el río revuelto de los bastardos burgueses que se las dan de libertarios usando fotos de Durruti en el perfil. Con sus discursos sectarios desde los púlpitos no hay universitario que se crea menguado de superpoderes con los que salvar el globo azul; con los chistes freudianos y el nihilismo cultural de los casales reproduciendo la voz del gran hermano ha desaparecido atisbo de razón entre los animales de la granja; y la justicia, violada por quienes ultrajan a los muertos y loan a la épica de los totalitarios de cheká y maquis, recoge sus andrajos tras ser pisoteada por la voluntad del popbla encarnada en una juventud, en una carne de cañón, que pronto comprenderá que no hay plan que no fluctúe con el primer bofetón.
¡Écheme otro hielo!, grita alguien a la camarera, y el otro, el mosquetero desconocido, se sobresalta, rompiéndose el hechizo de su ausencia.
Es, como hemos dicho anteriormente, el tonto útil.
La rata miserable que se arrastra a los pies del vampiro suplicándole su inmortalidad.
El viejo nostálgico que ante el arrojo de la juventud en las barricadas pretende recuperar un tiempo perdido que dé sentido a su insignificante existencia.
Otros lo leen en el poso de los vasos, entre los hielos de buenas copas.


24 sept. 2017

Alevosías


Es curiosa esta fotografía...
tanto que, sin quererlo, pone negro sobre blanco en el hecho fundacional del nacionalismo barretinado. Los dos protagonistas...
... el guardia civil y el payaso tribal...
... son funcionarios del Estado. Trabajadores al servicio de España, que así lo juraron (o prometieron según la retorica tradicionalista de los frentepopulistas de Cheká y alcantarilla), aunque el uno, el guardia civil, es fiel a su juramento mientras que el otro, el payaso, se pasa su palabra, así como la Ley, por el forro de los colgajos, si los tuviere, que lo dudo.
Digo que es curiosa y definitoria porque el benemérito, por una soldada ridícula, conserva toda la dignidad de su gremio. Solitario, gesto contrariado ante la afrenta soportada, labios prietos. Tiene a su vera... siempre a la verita tuya, honor... el adefesio -ahí con el disfraz de bufón- del teniente de alcalde de algún pueblucho de apenas treinta o cuarenta payeses con tierras regadas por los fondos de cohesión uropeos, gente de rentas, de contratos precarios a refugeeswelcome, pisos patera y domingos de misa y sermón. Este rufián, sin embargo, se llevará dos o tres veces más parné de parte del estado opresor, de la metrópoli, y como de bien nacido es ser agradecido, hétele cómo da buena cuenta del refranero español destilando la soberbia profunda de los totalitarios perros de presa de la voluntad del populacho.
Es curiosa, decía, porque sintetiza la piedra angular del nacionalismo y la contradicción infinita del discurso de los mejor preparados de la Historia. Revisaba los informes de los miembros del SI infiltrados en los diversos grupúsculos secesionistas y, punteando nombres y labores, la estrecha relación entre funcionario-separata ganaba por goleada. Maestros, médicos, técnicos medioambientales, bomberos y mozos de cuadras, periodistas de lo público, auxiliares de casales de juventud, celadores de ambulatorios, rateros de zonas azules o recogedores de basuras, todos ataviados con la capa estelada gritando ante las puertas de los "ayhuntamientos" reclamando la independencia del ente del que son dependientes...
... clamando por sus usos y costumbres...
... sus constituciones estamentales...
... su pasta, putas; su materialismo impostado de dignidad, ramonetas...
... arengadas por el tipo de la nariz roja, el chamán de noble familia aristocrática de ocho apellidos de pura cepa que, desde la atalaya de su castillo de historia imaginaria, contempla... con gesto revolucionario de payaso revenido... cómo el lumpen con cargo designado a dedazo, se desgañita para que sus derechos de pernada sean blindados por los siglos de los siglos, amén... y, todo, a cambio de las migajitas dels nois de la mare, en este caso, la soldadesca del herario público, funcionariado (independentista pero pensionista) todo.
En la imagen, y gratis, el honor de la Guardia Civil.

23 sept. 2017

Lazos fuertes, compañeros

Viene siendo habitual el esperpento para esta milicia de clandestinos desacompasados. En esta ocasión, confiados en la perfidia del Gomierdo de Mariano Rajoy, el Iluminado de La Moncla, decidimos hacer el petate y marchar de maniobras por las tierras españolas con la intención de coger aire para las jornadas futuras. No imaginábamos que un juez caprichoso iba, mediante denuncia de VOX, a destapar la caja de los truenos acelerando la escenificación de traiciones, sediciones, blackhawksderrivados sobre cubiertas de ferris de óxido (aquí la Guardia Civil; súper seis uno cayendo, súper seis uno cayendo), secretarios de estado tirándose de los pelos víctimas de un ataque de nervios y la turba... siempre la turba... de niños, de viejas, de periolistas a sueldo haciendo las veces de altavoz del golpe de estado barretinado sobre el capó de un jeep, de voluntarios adscritos a la ley del menor, de tontos útiles de todos los rincones de la vieja piel de toro reseca, comunistas y frentepopulistas del internacionalismo de Nomenklatura y VISA oro...
Viniendo en nuestro Iveco camuflado de quinta degeneración, rascando la caja de marchas en cada peaje y parando cada pocos kilómetros debido al recalentón de la meseta esteparia, largas filas de convoyes de la benemerita y la madera nos adelantaban, a toda velocidad, dirección noreste de España, saludando con la mano al paso de las banderas al viento.
Ahora, aún con el sudor y el polvo de los barrigazos como coraza que cubre la piel, pulsaremos el ambiente de estos días, charlaremos de forma animada al amparo de la Sala X y, quizá mañana, previo análisis de los informes del SI, haremos un bosquejo de esta revolución de los payasos de Pedralbes y sus compañeros de viaje -el sempiterno lumpen de primera fila, desechable- que grita y grita y se desgañita como hacen los cerdos a las puertas del matadero.

Pero no puedo cortar dejándome lo más importante: las señas compartidas con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado era de compromiso, fe y victoria.
Viva España, supersimios.
Viva siempre España.

13 sept. 2017

Congoja


Se va encarando el declive del Septiembre y la tarde languidece cada vez más temprano, el aire es ligero al bajar de las montañas y el vocerío de las terrazas va perdiendo paulatinamente la alegría de semanas atrás, pero ninguna de estas evidencias circunstanciales es advertida por Quimet Fernandes Garsia, para quien la vida transcurre de butacón en butacón, ajena a los vaivenes azarosos de un ajetreado circo de pan y circo.
Sólo la punzada en los riñones, herencia de tanta serenidad, hace el puntual acto de presencia mientras degusta un carlos tercero con doble de hielo una vez aposentado en el salón de su palacete, pero el protagonista de esta historia apenas depara en el calambre amistoso: está absorto en cavilaciones, en un océano de dudas. De un trago da buena cuenta del segundo lingotazo. Agarra la botella, se sirve un tercer carlos tercero.
No es exactamente... no sé... es algo, una sensación impredecible... es eso que...
... nunca miedo -¡qué va!-, él no tiene miedo, jamás, aunque su vanidosa valentía no se debe a sus arrestos ante la hidra de siete cabezas, sino al total desconocimiento de qué es el miedo, virtud moderna (de mierda) que ha ido implementándose en las conciencias de la mancha humana global merced a la trivialización del Mal y sus mil bastardos. 
Quimet no ha catado guerra ni persecución, nunca faltó herencia que pasara de padres a hijos y de hijos a nietos, sus únicos ansiolíticos se debieron a la disputa entre dos vecinos a cuentas de los lindes de una parcela del término, y, a pesar de ello, para gloria y loa de sus conciudadanos admirados, Quimet Fernandes Garsia ha plantado cara a la infinidad de hecatombes que recorren el globo a lomos de esta o aquella butaca de terciopelo en la que aposenta su trasero desde que sale hasta que se pone el Sol. Posesiones místicas de estados opresores, latrocinio de metrópolis imaginarias, el heteropatriarcado de los africanos más allá del río grande, la mutilación de la lengua de nivel c, las fuerzas de ocupación... no hay nombre de demonio que no haya combatido con el fuego de su vara de alcalde.
Sense por, Quimet.
No.
No es exactamente eso... pero duda, está nervioso, un vacío extraño se abre paso en su interior desde que ha recibido la notificación del fiscal convidándole a dar explicaciones de su soberbia al frente de la administración local.
Mañana a las nueve aftermeridian; no falte.

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Y un hombre que cree ser un dios siente un escalofrío muy humano recorrer su columna. 
300, de Frank Miller.

11 sept. 2017

La gran liada


Cuando leí Un día en la vida de Iván Denísovich, una cita en el prólogo se quedó grabada en la masa encefálica de mi cerebelo de primate, y, como las malas digestiones, de tanto en tanto, en los momentos de zozobra, vuelve a resonar con fuerza en el cuerpo hueco de mi existencia.
En este siglo abominable, es el hombre en todas partes tirano, traidor o prisionero.
Es del gran poeta ruso Aleksandr. Pushkin, y a pesar de no referirse a este siglo XXI de coches voladores e inteligencias artificiales, como la sentencia de un juez imparcial podría aplicarse a toda la historia de la humanidad.
Veamos, hoy, en este día honorable de la gran liada del nacionalismo catalán, quién es el tirano, el traidor y los prisioneros, aunque no creo que sea muy difícil identificar a los miembros (y miembras/us) de las clases sociales de la modernez de mierda que tenemos por sociedad.
Los primeros, como no podía ser de otra forma, son los politicuchos y pater familias de ambas castas y diverso pelaje que, ufanados en la consecución de las mayores y mejores prebendas y la salvaguarda de los sempiternos privilegios que han acuñado sus apellidos a lo largo de los siglos, envenenan desde sus púlpitos con burdas mentiras y groseras manipulaciones las mentes de los feligreses con la intención de crear el clima de confrontación que más propicio resulta para sus intereses. Dictan las palabras esperando que el lumpen las torne en acciones. Sus manos están más limpias que las de Poncio Pilatos. Hablan de recuperar derechos viejos, códigos de usos y costumbres feudales; lanzan soflamas apelando al falso diálogo, a la claudicación revestida de pactos monclovitas, enumeran abrazos de segunda transición y nihilismo heráldico de corte federal asimétrico.
Los segundos, la camada de los traidores, la forman quienes teniendo la información de la desvergüenza institucionalizada permanecen en silencio o haciéndole el juego al poderoso a cambio del plato de lentejas, la medalla pensionada con distintivo mojón o el querubín imberbe con el que calentar las frías sábanas en la noche de invierno. Hacen uso de la admiración incondicional que les profesa el vulgo, el aprecio de sus chistes y chascarrillos, la tergiversación del cómico y la gesticulación bárbara del mimo. Copan los medios de desinformación, censuran por obra de la corrección política y la discriminación positiva, escarban en el cieno hasta hallar la libertad... su libertad... que derrumbará las mazmorras donde mora el pecado original del hombre laico.
El último grupo, el de los prisioneros, es el más numeroso, y en él se engloban tanto aquellos que creen a pies puntillas las milongas de los dos estamentos superiores de la pirámide de la infamia -ilusos que anhelan el paraíso terrenal del que hablan las escrituras, con sus repúblicas de redistribución bananera, los estados punteros en el conglomerado de la humanidad mundial y la voluntad como reflejo de la democracia social de Nivel C-, junto a los pobres hombres venidos a menos... al estado de súpersimio... que contemplan los barrotes de la prisión sectaria y criminal que han ido levantando a su alrededor con una mezcla de desesperanza, misericordia y profunda náusea.
Hete aquí, con ustedes, la suciedad social del nuevo régimen.
Como dijera Pushkin, también en este siglo abominable.