Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

19 oct. 2017

Mascaradas


Íbamos andando por la plaza del soldado desaparecido cuando ha sucedido algo que no os va a sorprender lo más mínimo, pero que puede ser revelador para quienes dudan aún de qué va el chanchullo. Como han reventado las clases en la universidad, mi primo y yo hemos decidido ir a barandear con nuestras tablas, y ha sido llegando a las pistas cuando he sentido que el cabrón este me daba un codazo...
Mira, mira... ha dicho, jocoso, señalando con disimulo hacia el soldado de piedra caliza.
Justo. Sólo ellos. No había nadie más bajo la talla. A cara descubierta.
Uno, dos, tres segundos... va, va, va, va, va...
Tío, coge el móvil y graba...
... y me he ido para allá, curioso al principio, más firme a medida que iba saliendo el torrente de palabras... buenas... hombre, agente... ¿qué está? No, no, yo no he colocado nada ahí; eso no es mío, no, no, no; ¿a mí que me cuenta? Yo venía del campo de coger higos con mi primo, ¿ve, jefe? -ése, ése, sí- y les hemos visto ahí quitando la bandera de la mano del soldado desaparecido y nos hemos dicho: ¡Coño, una unidad de los mozos de escuadra quitando banderas!, y... ¡joder, tío, esto hay que grabarlo!... y nada, aquí, viendo cómo van retirando las banderas. Ostia... ya sois, ¿eh? Claro, claro... con el trabajo que vais a tener... porque mira: ahí, ahí... pfff, os vais a tirar la ostia sacando las cubanas esas de las farolas............ ¡Ah, que no! ¿Esas no? Hombreeeee.... ves, primo... sí, sí, graba, graba, que se vea... que se vea cómo la policía política se lleva las banderas de España y deja esos trapos, que se vea... Muy bien, muy bien. ¡Qué currelas sois, jefes, qué currelas! ¡Una medalla os lleváis, seguro, policías! Una puta medalla.
Esto ha pasado, y así os lo cuento. Después hemos patinado un rato, ido para casa y en un rato ceno.
Un día normal en el mátrix del prusés.

17 oct. 2017

Erosión



Si saltas un par de días atrás, verás a un diputado soltándole cuatro verdades a un ministro visiblemente incómodo, en metralleta calibre otan. Destapando la infecto adoctrinamiento sibilino de sus socios nacionalistas. Ilustrando los tejemanejes memocráticos de los politicuchos despóticos. Sus vendidas y opciones de compra a cuarto y mitad de artículo de régimen del setentayocho. Provocando la confesión de la iniciada... nadie lo tuvo tan fácil, ¿verdad, vice?... que escenifica un ligero desliz en el atril. Los requiebros fiscales, las tragaperras del juzgado, los mediomierdas en un furgón de la civil rumbo al festín de carne de Soto del Real.
Eso escribía, el adorador de las causas perdidas, de patrulla cerca de la frontera camboyana.
En la página impar... en ésta, la situación apenas ha cambiado. La emboscada no merma, pero el ministro ha hecho uso de su soberbia decidiendo no acudir al frente. ¡Él, portavoz cuentachistes, que retiró a Unamuno del despacho oficial! Tampoco el gomierdo, ni la socialdemocracia oficial aventosada al butacón azul o rojo, complejo de centro absurdo, maldita gesta que a los bienaventurados españoles reservaron los cielo. A los pies de los caballos quedaba una moción que, atendiendo al tiempo constituyente que vivimos, bien podría haber solucionado un par de los muchos agravios que llevamos sufriendo los españoles a causa del nacional-socialismo-separrata.
Lejos de la arenga, la real-politik que hace y deshace en Chirigota Española, s.l. ha preferido la cafetería, los pasillos, los antros desde los que mercadean con el futuro de una cansada Nación que gracias al sufragio universal analfabeto les cayó en suertes. Allí, entre pasamanos y chistes verdes, libres de cualquier valor moral que no sea el del mero poder, se ciscan en las leyes, el derecho y el sentido común. Ni patrias, ni ideales, ni vergüenza.
De perfil escultórico gobierno y oposición, mudos moáis ante el golpe, obscurantismo diálogo.
De ellos, espera sólo agua para apagar tu fuego.

15 oct. 2017

Rock and roll



En la jerga de la guerra de Vietnam, cuando el sargento del pelotón llamaba al rock and roll, ninguno de los soldados esperaba al malogrado de Jim Morrison retronar desde los altavoces del radiocasete sollozando por el fin de la historia.
Rock and roll, en la guerra, significaba fuego a discreción... a todo lo que se moviera...
Como dejó dicho nuestro medio-hombre de Cartagena de Indias... ¡fuego,fuego,fuego!
Y eso ha hecho el diputado Toni en la casa grande de los diputados. A tumba abierta. Ráfagas directas al rostro (de cemento armado) del nauseabundo ministro del oprobio e infamia.
La resistencia te lo agradece, diputado, aunque mucho nos tememos que ametrallar con la realidad al bufón de educación y cultura te acarreará no ser agraciado con los sobados galardones que esta camada de ratas regala a todo aquel que denigre la honra de la Nación.
Así que, limpias las armas, a fuego contra todo y contra todos.

13 oct. 2017

Ficciones



Como bien refleja la película, era viernes trece la noche de la matanza.
El nombre del camping es falso... ya sabéis: rollos de protecciones de datos y privacidades extrañas. Era primavera, eso también es cierto, y los jóvenes que hacían de monitores están bien reflejados por los actores, con sus fiestas, borracheras, fanfarronería y cascadas de vicio a mansalva. La muchachada de colonias que tenían a su cuidado -también en esto es fiel la película- andaba despendolada a su suerte, correteando a lo largo de la línea, aunque no murió ninguno... o murieron todos...¡qué más da! Viene a ser lo mismo para la historia.
La mancha humana es eterna secundaria en el juego del dios menor.
El mortífero criminal que fue descuartizando los cuerpos de los espantapájaros, por mucho que se repita en la tupida bibliografía que trata el episodio, no estaba sediento de venganza. Hablan de falta de cariño, de desatención, expolio peuniario, opresión cultural, algún síntoma psicótico y un millón de falacias más, pero la causa primigenia que lo llevó a empuñar la estaca fue la maldad... esa perra vieja que, a fuerza de ser negada durante la Era Lennonista que tan bien se refleja en el celuloide, acabó apoderándose de los pobres de espíritu hasta darles, esta noche negra, el devastador machetazo final .
¡Cómo corría el querubín que se hizo a las gemelas! De nada le sirvieron sus buenas palabras, esa labia embriagadora, la disposición al diálogo. Tampoco a la que amenizaba el guateque dándole a la guitarra, cantando siempre rollos de partisanos y resistencias gloriosas de varios siglos atrás. Sus pulmones bebieron medio lago, ahogada, como el cocinero del chiringuito -¡ese hipócrita demagogo!- que, junto al director, eran los adultos encargados de regir el establecimiento. Albergue público, por otra parte. Con licencia núm. C3PO del ministerio. Otra de las curiosas distracciones de la película quizá con la intención de evitar ciertas responsabilidades.
Ni a jóvenes ni a adultos, fieles e infieles, altos o bajos, de nada sirvieron los ridículos intentos de defensa. Los nudos de sus brazos se habían visto corroídos por el óxido de la desidia, sus mentes divagaban en la atrofia, el músculo que su posición les otorgaba... el uso legítimo de la fuerza... el imperio de la Ley...
... no fue más que humo, éter contra la embestida de la deslealtad antigua y la traición manifiesta.
El criminal, el Mal con cada una de sus siete cabezas, arrasó con todo.
Era un viernes trece, aunque tampoco eso es importante.

11 oct. 2017

Nit de mocadors*


Lo peor es cuando has terminado un capítulo y la máquina de escribir no aplaude.
Orson Welles.

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Si le dieran a elegir, Eric no lo dudaría un instante: de la infausta jornada del día de la independencia, pródiga en nerviosismos, tiempos muertos y cuidada coreografía, escogería la frustración de los conquistadores de Ítaca, ese nexstateofurope destinado a imperio que mil años dure.
Ha sido un fiasco no saber si empezó, si acabó, qué hay de la suspensión, cómo de legal es una firma en un mantel... ¡vete ya a tomar por culo con la guitarra, Siset!... se ha puesto mala noche, Lluïsa, ponte la rebequita que refresca y tira para la casa a ver quién recita en la tele pública el sermón.
La chufa se venía cociendo desde primeras horas de la madrugada. El despliegue y desmilitarización del Palau y alrededores a cargo de los perros armados del golpista, esas pantallas yendo y viniendo, los mensajes a la internacionalización hasta en la sopa y el retraso de Tontolaba-de-Mont -que algunos voceros de la Radio de las Mil Colinas arguyeron a una aparición mariana del deseado mediador-, confluyeron en la gran encerrona a los chicos y chicas de la tribu de la copa menstrual.
De un plumazo, con falsa cámara oculta y psicología inversa, la sociedad civil señorial de usos y costumbres quedaba desactivada; los cachorros de jarrai, sin músculo en las calles de un martes noche, vuelven a despatarrarse en el sofá de un garaje maldiciendo esa ley no escrita que impide hacer la revolución a la gente acomodada.
Queda la frustración, el rostro desencajado y la agria sensación de idiocia.
Tanta épica, Quimet. Estaba tan cerca. Pero ¡no llores!...
... volveréis a fracasar... ¡es tan barato en la sociedad del bienestar!

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* Noche de pañuelos.