Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

4 ago. 2017

El sacrificio


Ha muerto Ángel Nieto.
El día de tu retirada, esta milicia simiesca todavía andaba en pañales por los pasillos de un remoto hogar. No vimos ninguna de tus carreras, el peligro de las irrisorias medidas de seguridad nos era indiferente y tus coronas de laurel, ese orgullo setentero... libertá-libertá-si-ira-libertá... no pudimos disfrutarlo ahogados en cava. En aquel tiempo las únicas motos eran de plástico coloreado y servían para jugar.
Pero, después, ves... y lees... y escuchas, y durante muchos años estuvo al otro lado del televisor los domingos de carrera, sacrificando sesiones gratuitas de rayos uva sobre las arenas de la playa, sonriendo al ver cómo agitabas los brazos con las victorias de tus pupilos, la risa de tus bromas con los compañeros de retransmisión, los homenajes... aquella vuelta con Il Doctore....
Un accidente por alcance tuvo la culpa.
Hoy todo son alabanzas, y nosotros no romperemos la tónica. No sabríamos.
Pero viéndole a hombros, pecho descubierto, pelo desenfadado y enorme sonrisa, siento amargura.
En blanco y negro, lo más próximo al color sepia de lo antiguo... o tempora, o mores... pienso qué éramos y en qué vamos camino de convertirnos: él, nacido en un barrio humilde, de padres sencillos, llevado por una pasión exacerbada y un inusitado espíritu de sacrificio, lo consiguió todo; nosotros, hoy, hijos de padres cuya desidia legó la educación al Gran Hermano, corremos el serio riesgo de conquistar la mayor de las frustraciones a manos de la autocomplacencia ruín y falsaria. En este mundo multicolor de fotografías con un trillón de megapíxeles y arcoíris, altruismo a golpe de red social y prostitución marxismo-existencial, las pasiones se cuentan por plazas en el agradecido cuerpo del funcionariado, la pensión vital básica por no pegar ni golpe y la persecución feroz de una utopía mundialista antaño fracasada pero que en nuestros días, por un capricho inexplicable, muchos vuelven a creer -hete aquí el superhombre de la nueva era- posible.
Pesado paquete, el de la salvación de la humanidad, para correr -y ganar- yendo en moto.

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Diecisiete huesos rotos; más que títulos. Ángel Nieto.

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